Corre el año 1920 y Ricardo Márquez, un acaudalado empresario de una ciudad de provincia del norte de España, viudo y propietario de una mina de hierro y varios negocios de importación y exportación, aguardan con impaciencia la llegada de su hija Victoria, que por fin ha terminado sus estudios en un colegio privado de señoritas en Madrid.
La casa Márquez se ha vestido de gala para celebrar la vuelta de la señorita, que ha dejado atrás a la niña inocente que se escapaba al monte, volviendo convertida en toda una mujer.
Lo más granado de la ciudad asistirán a la fiesta, y entre ellos, no puede faltar don Gonzalo López, implacable Marqués de Castro, ansioso por ocntrolar los negocios de la familia Márquez, más aún desde que sabe que el primogénito de Ricardo, su único hijo varón, Pablo, no participa de las ideas burguesas de su padre, cercano a los planteamientos marxistas derivados de la revolución soviética.
Sin embargo, la vida para el Marqués de Castro tampoco es fácil. Casado con Irene de Castro, la veradera heredera del noble apellido, Gonzalo se ha desvivido por ganarse el título que por sangre no le corresponde. Su felicidad sería completa si tuviera un heredero, pero Irene, de naturaleza enfermiza, no ha conseguido terminar ninguno de sus embarazos, situación que la ha llevado a un desequilibrio mental creciente que no padece no solo Gonzalo, sino Catalina, la sumisa y torturada hermana de Irene.
Son tiempos convulsos. Mientras los más acomodados no escatimamos en gastos, los pobres conviven con la más radical miseria. Es el caso de Encarnación Alcántara, una joven de familia humilde que será contratada como criada de apoyo para la fiesta de Victoria y que reconocerá en la casa de Pablo Márquez, con el que ha coincidido en más de una asamblea obrera.
Los ánimos entre los obreros andan caldeados. El sindicato es partidario de lograr varios diálogos en las negociaciones con los patronos, pero algunos obreros abogan por soluciones más contundentes: el anarquismo se extiende con una fuerza imparable.
La emoción de Victoria es infinita. Ignorando los galanteos de lso jóvenes de su clase social, entre los que se encuentran el eterno aspirante, Hugo de Viana, arde en deseos por volver a encontrarse con Ángel Ruiz, un chico de familia humilde del que está enamorado desde hace años, y con el que firmó un pacto de mutua espera y fidelidad.
Sin embargo, la sorpresa de Victoria es mayúscula, cuando al reencontrarse con Ángel descubre que sólo le queda un año para ordenarse sacerdote. Efectivamente, al precariedad económica de la familia Ruiz, la orientación política de su padre, que es anarquista, prematuramente enfermo tras duros años de trabajo en la mina, y el atrevimiento de haber mantenido relaciones sexuales con una señorita de distinta clase social que la suya, determinaron que Ángel ingresara en el seminario. Pero los años de estudio no han servido para borrar los sentimientos hacia Victoria, a la que no ha sido capaz de advertir de su situación.
El impacto de la noticia coincide conun atentado bomba en la casa de los Márquez: una bomba lanzada por obreros desesperados por su precaria situación. La semilla de la inestabilidad social comienza a hacer mella en la tranquila ciudad de provincia.
El mundo se tambalea mientras que Ángel y Victoria parecen condenados a la separaci´n definitiva.
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